A pesar de las comodidades que pueda brindar la domótica, esta trae consigo una serie de desventajas.
En la era de la tecnología avanzada, los hogares inteligentes se han posicionado como una promesa de comodidad, seguridad y eficiencia energética, prometiendo revolucionar el estilo de vida moderno.
Sin embargo, a medida que más dispositivos se conectan a la red de nuestro hogar, surgen interrogantes fundamentales sobre su conveniencia, seguridad de datos y coste de efectividad.
¿Qué es un hogar inteligente?
Definir un hogar inteligente puede parecer una tarea sencilla: se trata de un espacio dotado con sistemas de iluminación, calefacción, y dispositivos electrónicos que pueden ser gestionados a distancia a través de un teléfono, computadora, o un dispositivo con una asistente virtual integrada.
Pero es importante tener en cuenta que la realidad que envuelve al concepto de un hogar inteligente va más allá de esta descripción básica.
Una característica esencial de los hogares inteligentes es su conexión a la red de internet. Independientemente de lo sofisticado que pueda ser un termostato, un timbre con cámara o un sistema de entretenimiento, si estos dispositivos no tienen la capacidad de conectarse a internet, no cumplen con el criterio fundamental para ser considerados parte de un hogar “inteligente”.
En este sentido, la novedad de los hogares inteligentes no radica únicamente en la posibilidad de control remoto, dado que dispositivos como los mandos a distancia para garajes existen desde 1926.
Lo que verdaderamente distingue a un hogar inteligente es el requisito de que dicho control se ejerza a través de internet, descartando otras formas de conexión como el Bluetooth o señales inalámbricas alternativas.
Desventajas de los hogares inteligentes
La adopción de tecnología para convertir viviendas en hogares inteligentes ha sido tendencia en los últimos años, prometiendo un futuro donde la comodidad y la eficiencia son primordiales.
Algunas de las implicaciones menos favorables de integrar la domótica son:
– Dependencia
Aunque los artefactos inteligentes fundamentales ofrecen la opción de ser operados de manera manual, evitando así inconvenientes para acceder al hogar durante un corte de luz, la ausencia de electricidad o una conexión a Internet puede reducir algunos de estos dispositivos a no ser más útiles que meros objetos decorativos de alto costo.
– Llenarse cuentas
Gran parte de los dispositivos, especialmente aquellos que disponen de sitios web y aplicaciones propias, exigen la creación de una cuenta personal para su uso. El incremento en el número de cuentas eleva el riesgo de exposición a filtraciones de información personal, particularmente si se recurre a la repetición de contraseñas para distintas cuentas.
– Uso frecuente de internet
La eficacia de un hogar inteligente está condicionada por la fortaleza de la red. Cuando una gran cantidad de dispositivos consumen simultáneamente la señal Wi-Fi, esto puede provocar una disminución notable de la velocidad de internet para otros aparatos como televisores inteligentes, computadoras portátiles y tabletas.
– Resulta costoso
De acuerdo con Avast, se estima que la creación de un hogar inteligente desde cero costar entre 10.000 y 250.000 dólares, dependiendo de la tecnología que se desee.
